martes, 12 de julio de 2011

Edinson Cavani: Un goleador técnico


Mientras Edinson Cavani era entrevistado en su casa de Nápoles para el programa televisivo uruguayo “Trotamundos”, su gato, Pocho, le corta el cable del micrófono. Entonces, el delantero arregló el desperfecto como pudo, el micrófono volvió a funcionar, y pudo seguir la charla. Probablemente, si no tuviese esa potencia y habilidad que lo destaca tanto en el Napoli italiano como en la selección de Uruguay, trabajaría como microfonista en la pantalla chica. Pero eso no sucedió, y ahora está disputando (aunque está lesionado desde el último viernes, cuando, durante el partido contra Chile, tuvo un esguince en su rodilla derecha) la Copa América, la primera en su carrera.

Edinson Roberto Cavani Gómez, tal su nombre completo, nació un día de San Valentín de 1987, en la ciudad uruguaya de Salto. A los cuatro años empezó a jugar al fútbol en las canchitas de su ciudad. Y no a jugar por el hambre de gloria, sino por el hambre a secas: “El que hacía el primer y el último gol del partido se llevaba un helado. La heladería estaba a 20 metros de la canchita. De ahí salías derecho con tus padres a por tu helado. Yo siempre pedía el de dulce de leche y de vainilla”, rememoró en una entrevista al diario español “El País” este hombre, cuyas fotos del pasado se contrastan con las de su actualidad, ya que de niño se lo rapaban para poder evitar a los piojos.

Los genes podían haber ayudado al “Matador” a ser lo que es ahora, considerando que su padre, Luis, alias “Gringo”, o su hermanastro Walter Guglielmone, jugaron de delanteros: “(El ser delantero) lo llevo en la sangre, ya que mi papá era delantero. De los que le gustaba estar en el área pero también sacrificarse. No tenía mucha calidad, pero la compensaba con la entrega. Siempre lo miré a él, incluso cuando jugaba más atrás. De chico yo era un volante de creación. Fue con 15 años cuando un técnico me puso de delantero. Me di cuenta de que ahí me sentía cómodo”.

Y vaya si acertó aquel entrenador que lo puso de delantero. En 2005, 3 años después de aquella reinvención futbolística, debutó en primera con la camiseta del Danubio. Allí anotó 12 goles en 25 partidos, y se consagró campeón del Torneo Apertura 2006. En 2007 jugó el Sudamericano Sub 20 de Paraguay, y fue el máximo artillero de la competición con 7 goles en 9 partidos. Allí hizo dupla ofensiva con Luís Suárez, otro gran goleador de la nueva generación uruguaya. Esa actuación puso la mirada de varios equipos, como el Milan, la Juventus, incluso el Real Madrid, sobre él. Pero se lo terminó llevando el Palermo en el mercado de invierno, teniendo problemas con Daniel Fonseca, su representante en aquel momento, en el medio.

En el equipo siciliano tuvo una actuación discreta entre 2007 y mediados de 2010, totalizando 37 goles en 109 partidos jugados. Allí pasó un mal momento a fines de 2009, cuando un par de motociclistas golpearon con palos y cadenas su auto, cuando estaba saliendo con su compañero de equipo Nicolás Bertolo. Mientras tanto, jugó el Mundial Sub 20 de Canadá, donde no pudo plasmar lo hecho meses atrás (apenas anotó 2 goles y el equipo fue eliminado en cuartos de final), y debutó con la mayor el 6 de febrero de 2008 contra Colombia en el mismísimo Estadio Centenario. En ese mismo cotejo anotaría el primero de sus 9 goles con la casaca charrúa.

2010 fue el año de su explosión: Primero, jugó el Mundial de Sudáfrica, donde no fue vital por sus goles (hizo solamente 1 en el partido por el tercer puesto contra Alemania), sino por su aporte al juego en sí. De hecho, no había comenzado como titular, pero con el correr de los partidos se fue ganando un lugar en la confianza del entrenador Oscar Washington Tabarez, y en el corazón de los uruguayos. “Tuvimos rivales complicados, pero Uruguay siempre supo lo que quería, porque más allá de todos los atributos del jugador uruguayo, hay que agregarle que esta selección jugó al fútbol, nunca resignó, se tuvo la pelota, nunca dimos un partido por perdido así lo comenzáramos perdiendo, y parecía que todo se hacía cuesta arriba, fuimos precisos a la hora de definir, con orgullo, humildad, sacrificio y muchas ganas al momento de disputar cada pelota”, fue la descripción del delantero salteño.

Luego, tuvo una temporada brillante en el Napoli, donde fue la punta de lanza del tridente que integró con el argentino Ezequiel Lavezzi, y el eslovaco Marek Hamsik: anotó 32 goles en 41 partidos, contando Liga, Copa Italia y Europa League, y se convirtió, con sus 25 goles en la Serie A, en el partenopeo que más goles hizo en una temporada, detrás de Vojal (22 en la 32-33) y Careca (19 en la 88-89). El hecho de que en el club del sur italiano jugó Diego Maradona le sirve de motivación para dejar todo: “Cuando pongo el pie en el campo siempre me acuerdo de Maradona, que hizo historia aquí. Me da fuerza, siento que me empuja hacia delante”.

Para completar este gran momento, el 24 de marzo de este año se convirtió en padre por primera vez, ya que él y su esposa María Soledad tuvieron a Bautista. “Nos gustan los nombres bíblicos. Elegimos Bautista porque Juan el Bautista fue quien bautizó a Jesús”, fue la explicación que esbozó este cristiano evangélico, quien empezó a interesarse más en esta religión desde que un amigo le invitó a ir a una reunión de la agrupación Atletas de Cristo, y se contacta vía Skype con un pastor de su ciudad natal.

Tranquilamente, algún director de televisión después de ver a Cavani arreglando el micrófono debió haber pensado “qué microfonista perdimos”. Pero a los pocos minutos pudo haber recapacitado, pensando en todo lo que él dió y da en pos de obtener la gloria con esa camiseta que solía ser portada por jugadores como José Piendibene, Héctor Scarone, Alcídes Ghiggia, y Enzo Francescoli.



Video del programa "Goles de Europa", de ESPN

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