Ganso, el músico talentoso
Un piano sin Elton Jhon es un simple instrumento de música. La Selección de Brasil, sin un enganche habilidoso y distinguido, sería un equipo sin “Ginga” que desafina con respecto a su historia futbolística. Justamente Paulo Enrique Chagas de Lima, animalizado con el apodo de “Ganso”, es quien a base de asistencias de gol y movimientos de crack intentará, con la 10 en la espalda, armar una partitura que le de ritmo de samba al conjunto brasilero.
Otros alias a los cuales responde son los de “Menino da Vila”, y no fue Xuxa exactamente la impulsora, junto con Neymar (19) y André (20), los tres son considerados “Hijos de la Aldea”. Mientras que al apodo colectivo de “Los Cuatro Santásticos” se le suma el veterano Robinho (27), quien en su momento compartió vestuario con esas joyitas en el platel. La mujer invisible sería su personaje del comic ya que, si bien es un “trabajador silencioso” que hace ruido junto con sus compañeros de equipo, se vuelve imperceptible por momentos frente a los ojos del espectador. Pero cuando aparece ante la mirada de los demás, genera asistencias riquelmeanas que ni Horacio Pagani o Galvâo Bueno se cansarían de elogiar.
La pausa se encuentro en el ADN de este futbolista que únicamente ha vestido la camiseta del Santos desde su debut, el 17 de febrero frente a Río Negro, en el Campeonato Paulista 2008. Seguidor de la Serie A, y admirador confeso de Samuel Eto’o y Zlatan Ibrahimovic, no solo es tentado para jugar afuera por los ojeadores de los grandes clubes, sino que además, su compatriota Thiago Silva, defensor del Milan, suele ponerse el traje de intermediario y tratar de convencer por teléfono a la joven promesa brasilera para que se una al conjunto rossonero.
El habilidoso y elegante zurdo, posible sucesor de Kaká, no solo causa halagos de los torcedores del equipo santo. En agosto de 2010, el hincha del Corinthians y del fútbol Luis “Lula” Da Silva, en ese entonces presidente del país vecino, felicitó al presidente de la entidad paulista por retener al jugador que de a poco dejaba de ser promesa y acumulaba ofertas europeas. Quizá en un mundo paralelo, bastante loco y fantasioso (como su estilo), el enganche era el motivo de una Tercera Guerra Mundial.
“Mi sueño es jugar en la Selección con Pato”, ese era el deseo de “Ganso” ni bien comenzaba a figurar en las páginas de los diarios deportivos de Brasil. Al parecer, fue el entrenador Mano Menezes quien se puso el pañuelo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y juntó a, vaya uno a saber, estos dos hermanos o primos lejanos no reconocidos que buscarán en nuestro país conectarse y ponerse al día, a base de paredes y asistencias, para darle al “Scrath” su novena Copa América.
Por Carlos Siffredi.

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